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La matanza de delfines en Taiji – Japón

La caza anual de delfines en Taiji, Japón, tiene lugar cada año entre los meses de septiembre a abril. Es una fuente de ingresos para los residentes locales, pero ha recibido una condena mundial, tanto para la crueldad de la matanza de delfines como por los altos niveles de mercurio de la carne de delfín.

Los residentes de Taiji han refinado las técnicas de caza de ballenas y han tenido importantes operaciones en esta actividad desde el siglo 17. Llegó a ser conocido como un centro de caza de ballenas en 1675. La caza de delfines con fines comerciales en Taiji continúa en la actualidad.

La mayor masacre de delfines de todo el mundo tendrá lugar a partir del 1 de septiembre. Cada año y durante seis meses el gobierno japonés permite que un grupo de ‘pescadores’ acosen a poblaciones de delfines.

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La pesca en aguas poco profundas de delfines y pequeños cetáceos se realiza en Taiji mediante un método tradicional inventado en este pueblo por el cual varias embarcaciones crean un muro de sonido que asusta y logran confundir a los animales al eliminar sus capacidades de ubicación a través del eco y empuja a los ejemplares a la bahía.

Estos animales son “acorralados” atacando su sistema auditivo, en una cala durante días sin comer, lo que les provoca un estrés que llega a causarles la muerte.

Adiestradores de todo el mundo se acercan hasta el lugar para seleccionar a los “elegidos”, que terminarán el resto de su vida encerrados en delfinarios y parques acuáticos de dentro y fuera de Japón, mientras que los demás serán brutalmente asesinados con barras metálicas entre las dos primeras vértebras cervicales…, es la técnica del descabello y sus cadáveres descuartizados se destinarán al consumo humano. Los pescadores en las aguas poco profundas se preparan, también para atacar a los delfines con cuchillos y arpones, mientras que el agua de la cala se torna de azul cristalino puro a un profundo rojo sangriento y espeso.

La carne de los delfines es comercializada pese a que la Organización Mundial de la Salud ha denunciado que no es recomendable la ingesta de esta por sus altos niveles de mercurio.

Desde el año 2000, investigadores japoneses como Tetsuya Endo, profesor de la Universidad de Ciencias de la Salud de Hokkaido, ha encontrado altas concentraciones de mercurio, que puede causar intoxicación, en la carne de ballenas y delfines vendida por todo Japón. En sus estudios, residentes de Taiji que comen carne de ballena/delfín tenían altos niveles de mercurio en su cabello. La carne de ballena contaminada con mercurio es comúnmente consumida en el pueblo y se ha descubierto que sus residentes tienen 10 veces más de mercurio en su cabello, comparado con los ciudadanos japoneses promedio. En junio de 2008, AERA, un semanario japonés, reportó que la carne de ballenas y delfines vendida en Taiji contenía un nivel de mercurio 160 veces más alto de lo normal y que el cabello de una muestra local de 8 hombres y mujeres tenía niveles de mercurio 40 veces más altos.

Dos concejales de Taiji, cuya entrevista publicada en Japan Times en 2007, aparecieron en The Cove para señalar el peligro de tener carne de delfín en el programa alimenticio escolar debido al riesgo de la intoxicación por mercurio, que es particularmente dañina para los niños y embarazadas. El programa en Taiji utiliza carne de ballena del ballenero de investigación del Atlántico, pero 150 kg de carne de delfín fueron donados por los pescadores locales y servidos en las escuelas en octubre de 2006. Finalmente, la carne de delfín no fue servida antes.

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La venta de ejemplares para su cautividad el principal negocio

Debido al consumo cada vez más reducido de carne de cetáceo en Japón, la venta de ejemplares para su cautividad es con gran diferencia la principal fuente de ingresos para la cofradía de Taiji, por lo que muchos grupos ecologistas consideran las compras de los zoos como el principal factor que alimenta esta práctica. El gobierno japonés afirmó que “La cacería de delfines es parte de la pesca tradicional de este país y ha sido llevada legalmente”. Pero esta tradición no incluía la caza de ejemplares para venderlos para ser explotados en zoos, delfinarios y parques acuáticos. La asociación de acuarios y zoos de Japón anunciara que expulsará a aquellos parques que compren ejemplares de Taiji, después de que el organismo mundial del sector (WAZA), que prohíbe la práctica por considerarla “cruel”, amenazara con echar a la entidad nipona.

La mitad de los seleccionados suelen morir antes de llegar a los delfinarios de destino porque tienen una memoria, propia de los mamíferos y son capaces de recordar la matanza.

cartel no matanza delfines02El Gobierno, o mejor dicho, la Agencia Pesquera de Japón es adicta a la matanza de delfines y ballenas. Harán cualquier cosa para promover estas matanzas, utilizando incluso fondos destinados a paliar los efectos del terremoto y del tsunami [del 11 de marzo de 2011] para dar subsidios y proteger la caza. Ellos son los verdaderos villanos en este caso. A los burócratas de la Agencia Pesquera de Japón no les preocupa en absoluto la salud y el bienestar de la población. Es una situación muy trágica. Podríamos incluso llegar a una situación en la que los pescadores de Taiji se niegan a cazar delfines pero aún recibirían permisos del Gobierno. Los japoneses involucrados en la matanza de delfines y ballenas son una minoría.

Se calcula que al año se cazan en tierras niponas 20.000 delfines, de los cuales 2.000 son asesinados en Taiji.

Organizaciones ecologistas se encuentran promoviendo por internet y redes sociales como Facebook y Twitter #Dolphinslaughter in #Taiji #Japan must stop! #HelpCoveDolphins #tweet4taiji. una campaña internacional contra la matanza de delfines en Taiji (Japón) para los días 31 de agosto y 1 de septiembre. La cacería de delfines es un brutal recordatorio de que tenemos un largo camino que recorrer para garantizar un futuro seguro para todos los cetáceos.

delfines sangrando y niño con frase de Tolstoi