El canal visual

La visión

Por ser mamíferos, los defines necesitan tomar el aire de la superficie. Estos ven tanto dentro como fuera del agua y, a diferencia del hombre, para adaptarse a su vida marina en el ojo del delfín han ocurrido varios cambios evolutivos. El ojo del delfín tuvo que cambiar fisiológicamente porque la visión en la superficie es diferente de la visión en el agua, ya que la luz se mueve más despacio en el agua y se refracta (cambia de dirección) cuando pasa de un medio al otro. Así, a lo largo de su evolución, estos animales marinos han adquirido una fuerte musculatura ocular que puede modificar la forma del cristalino para que se adapte a ambos tipos de visión.

Otro problema al que tuvieron que adaptarse es el cambio de la intensidad de la luz entre las profundidades del océano (donde la luz es escasa) y las superficies de las aguas (donde la luz es intensa). Y en efecto, han conseguido una pupila especialmente grande que les permite recoger gran cantidad de luz cuando están en la superficie y así ver donde la luminosidad es muy escasa.

Para observar un objeto, los delfines se vuelven de lado y lo miran con un ojo que, al moverse rápidamente en todas direcciones, les permite obtener un amplio campo de visión. También pueden utilizar la visión binocular (capacidad de superponer las imágenes que ven con cada ojo) cuando tienen objetos muy cerca del morro.

Lo normal al llevar una vida subacuática sería tener una escasa capacidad de percibir los colores (ya que el agua absorbe los colores rojo y amarillo, por eso muchos objetos sumergidos son de color azul verdoso). Pero varios estudios demostraron que ciertas especies de delfines no se rigen por este principio puesto que tienen cierta preferencia por los objetos rojos y amarillos.

Comunicación visual

Ahora que hemos descrito las características de la visión de los delfines, vamos a ver en qué medida su visión es un elemento comunicativo.

Aunque tengan una excelente vista tanto en el agua como fuera de ella, los delfines no pueden depender solamente de la comunicación visual puesto que las demás partículas del agua le impiden ver a larga distancia. Los delfines responden a dos tipos de estímulos visuales: los activos y los pasivos.

Comunicación visual activa

En cuanto a la comunicación visual activa, “son activos los estímulos visuales producidos bajo el control muscular de uno o más animales y que, a su vez, son respondidos por uno o más individuos dentro del grupo social.” A diferencia de otros mamíferos, los delfines no pueden comunicarse con expresiones faciales (porque no tienen mecanismos para desarrollarlas) ni con manos, orejas o colas; pero su comportamiento, los movimientos y las posturas que mantienen le permiten expresarse.

  • La posición “S”: hay dos interpretaciones en cuanto a esta posición. Por una parte, se dice que esta postura muestra enfado y agresividad y, por otra parte, en ciertas especies, traduciría la disposición sexual del macho.
  • Movimientos que transmiten agresividad y sumisión: cuando abre la boca, enseñando sus dientes, arquea el lomo ligeramente y mantiene la cabeza abajo. Por el contrario, para demostrar sumisión, cierra la boca y vuelve el costado hacia el lado dónde está el delfín amenazante.
  • Movimientos que implican un cortejo: consisten en nadar alrededor de la cabeza del otro mirando hacia atrás y en rodear su lomo o su tripa mostrando la zona genital.
  • Burbujas: cuando emite sonidos en el agua, el delfín produce burbujas. Estas pueden ser señales comunicativas adicionales y tienen varias formas. Por ejemplo, cuando hace burbujas con la consistencia de una nube, suele traducirse como una amenaza.
  • Natación sincronizada: cuando un delfín imita a otro delfín, muestra una estrecha relación entre los dos, quizá una relación amistosa. Esta natación sincronizada puede consistir en respirar al aire libre al mismo tiempo, dar vueltas en el agua, etc. Esta se realiza igualmente cuando un grupo de delfines se siente amenazado o nervioso, sería una manifestación de solidaridad y una prueba de la cohesión del grupo.
  • Demostraciones aéreas: cuando el delfín salta fuera del agua, no solo produce un sonido de percusión al sumergirse (señal comunicativa que estudiaremos más adelante) sino que también su posición cuando está en el aire, que se puede ver tanto dentro como fuera del agua, da información en cuanto a la dirección del viaje, a la localización de los alimentos u otros elementos.
  • La defecación: un especialista japonés observó que los delfines podían defecar directamente en el camino de un nadador humano o de otros delfines como una especie de señal de advertencia. Pero esto todavía no está del todo aceptado.
  • Señales de posición en la jerarquía: en cuanto a la jerarquía de un grupo de delfines, podemos notar que es el delfín más alto jerárquicamente el que nada más cerca de la superficie del agua.
  • Molestia: para expresarla, a menudo el delfín mueve las aletas pectorales y la cola sobre la superficie del agua.

Comunicación visual pasiva

Como decíamos antes, no solo existe la comunicación visual activa, sino también la comunicación visual pasiva, y es de lo que vamos a tratar a continuación. Son pasivos los estímulos visuales que no están controlados muscularmente por el animal que los produce y que pueden ser percibidos por los demás.

  • Las marcas naturales en la piel: en el caso de los delfines manchados del Atlántico, la pigmentación permite diferenciar los jóvenes de los más viejos: la piel del adulto está moteada mientras que los jóvenes no tienen manchas. En el caso de los delfines mulares, los machos tiñen de color rosa el vientre durante algunos períodos del año, señalando la época de cría y su indisposición para el cortejo y la actividad sexual. También esas marcas en la piel permiten a los delfines distinguirse entre ellos, o sea si son de la misma especie o no.
  • Las cicatrices y las mordeduras: ciertos delfines acumulan marcas de sus peleas a lo largo de su vida. Estas marcas indican a los demás que puede ser un luchador con experiencia o un delfín débil.
  • El dimorfismo sexual: en general, los machos son más grandes y más voluminosos (por ejemplo, los machos cachalotes son, efectivamente, tres veces más grandes que las hembras; mientras en el caso de la Marsopa de Puerto, es la hembra la que es más grande que el macho). Además de lo anterior, ciertas partes del cuerpo pueden ser específicas del macho o de la hembra como los colores más oscuros (por ejemplo, los narvales masculinos, por lo general, tienen un colmillo; a diferencia de las hembras que raras veces lo desarrollan). Notamos, en ciertas especies, el tamaño no permite diferenciar la hembra del macho. La única diferencia visible del sexo está en la zona genital así que cuando un delfín entra a formar parte de un grupo, los demás examinan esta parte del cuerpo visualmente, de manera táctil, mediante el gusto y la ecolocalización.
  • Las aletas: estas son también señales visuales pasivas puesto que, por ser diferentes en cada delfín, permiten identificar individualmente cada miembro de un grupo.

El lenguaje corporal del delfín “sigue las reglas de la comunicación verbal humana”

El lenguaje del cuerpo del delfín sigue las reglas humanas de la comunicación verbal, los científicos han descubierto.
Los delfines inspeccionan un cachorro de tigre en un parque de safari en Shenzhen, China. Los científicos han descubierto que el lenguaje corporal de los mamíferos sigue las reglas humanas de la comunicación verbal.


Como regla general, las palabras más utilizadas en lenguas humanas tienden a ser las más cortas.
La misma ley se aplica a los delfines golpeando sus colas, buceando, flotando lateralmente, y realizando otros movimientos cuando nadan en la superficie, según investigadores españoles e ingleses.
“Los patrones de comportamiento de los delfines en la superficie obedecen a la misma ley de brevedad que el lenguaje humano, buscando a la vez los códigos más simples y eficientes”, dijo el Dr. Ramón Ferrer i Cancho de la Universidad Politécnica de Cataluña.
La “ley de brevedad” propuesta por los lingüistas sostiene que las palabras más frecuentemente usadas -como “el” y “pero” – son también las más cortas.
Los delfines parecen usar la misma “economía lingüística” en sus movimientos de natación, dicen los investigadores.
Las criaturas tienen un lenguaje complejo que los científicos están aún lejos de entender.
Aunque los delfines se comunican principalmente mediante chasquidos y sonidos audibles, los expertos creen que también emplean el lenguaje corporal cuando nadan cerca uno del otro.
Trabajando con el colega británico Dr. David Lusseau, de la Universidad de Aberdeen, el Dr. Ferrer i Cancho estudió delfines mulares que viven en la costa de Nueva Zelanda.
Los científicos descubrieron que cada patrón de movimiento realizado por las criaturas podía desglosarse en una o más de cuatro unidades básicas. Por ejemplo, el patrón de la “bofetada de cola” podría dividirse en tres sub-movimientos dados los nombres “bofetada”, “cola” y “dos”.
Un patrón llamado “espía hop” se compone de las unidades “detener”, “exponer” y “cabeza”. En cambio, el patrón de “flop lateral” sólo comprendía “salto” y “lado”, mientras que un movimiento denominado “salto de contrapunto” consistía en una sola unidad, el “arco dorsal”.
En total, los investigadores contaron más de 30 patrones de comportamiento y sus unidades relacionadas. Se observó que los delfines ejecutaban muchos patrones de comportamiento formados por una sola unidad, y mucho menos compuestos por cuatro unidades.
Los hallazgos se informan en la revista Complexity.
“Los resultados muestran que las estrategias de comportamiento simples y eficaces de los delfines son similares a las utilizadas por los seres humanos con palabras, y son las mismas que las utilizadas, por ejemplo, cuando reducimos el tamaño de una imagen fotográfica o de vídeo para ahorrar espacio, “Dijo el Dr. Ferrer i Cancho.

Alexia Batonnet

Yosselyn Castillo Riofrío

Nerea Cortázar Muñoz

Pedro Mármol Ávila

Antonio Torrecilla